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Emociones

La cometa que volaba hacia un lado

Todas las cometas vuelan hacia arriba, excepto Brisa, que siempre se desvía. Lo que parece un defecto terminará mostrando una ruta invisible.

4 a 8 años7 min de lecturaautoestima, diversidad, creatividad, autenticidad
Cometa de colores volando hacia un lado para guiar a unas aves pequeñas mientras una niña sostiene el hilo desde un campo.

Relato tradicional

En el Festival del Viento todas las cometas subían derechas hacia el cielo.

Todas menos Brisa.

Brisa era una cometa amarilla con una cola demasiado corta de un lado. Cuando Alma corría, la cometa subía un poco y luego se desviaba hacia la izquierda.

—Parece que quiere ir a comprar pan —bromeó un niño.

Alma intentó arreglarla. Añadió cintas, cambió los nudos y pidió consejo a tres adultos. Brisa siguió volando de lado.

—Tal vez no sirvo para los festivales —dijo la cometa cuando nadie escuchaba.

—Tal vez yo no sirvo para construir cometas —respondió Alma.

Aun así, decidieron participar.

El día estaba lleno de colores. Una cometa dragón llegó casi hasta las nubes. Otra daba vueltas perfectas. Brisa subió, se inclinó y cruzó frente a todas como un pez confundido.

Alma sintió ganas de recoger el hilo.

Entonces oyó un piar desesperado.

Un grupo de aves jóvenes había quedado atrapado entre dos corrientes de aire. Intentaban volver a los árboles, pero el viento las empujaba hacia una zona de edificios.

Brisa sintió una ráfaga que las otras cometas no notaban: una corriente lateral, estrecha y constante.

—Alma, suelta un poco más de hilo.

—¿Para qué?

—Creo que mi camino lleva hasta ellas.

Brisa se dejó llevar hacia un lado. Llegó cerca de las aves y su cola de cintas marcó la corriente segura. Las pequeñas la siguieron, una detrás de otra, hasta el parque.

El público aplaudió.

—¡Qué maniobra! —gritó alguien.

Alma quiso explicar que no había sido una maniobra planeada. Brisa simplemente volaba así.

Después del festival, el juez entregó premios a la altura, la velocidad y el diseño. A Brisa le dio una cinta especial: “Por descubrir un camino que nadie más veía”.

La cometa dragón se acercó.

—Yo nunca habría podido girar por allí —admitió—. Soy demasiado grande.

Brisa miró su cola desigual.

Durante semanas había deseado ser como las demás. Ahora entendía que su diferencia no la hacía mejor que todas ni útil en cada situación. A veces seguía chocando con ramas y enredándose en lugares absurdos.

Pero también podía sentir corrientes laterales.

Alma dejó de corregir cada inclinación. Aprendió a manejarla, a elegir espacios abiertos y a escuchar el tirón particular de su hilo.

En el festival siguiente, Brisa volvió a volar hacia un lado.

Esta vez nadie pensó que se había equivocado de dirección.

Todos miraron con curiosidad para descubrir qué camino invisible había encontrado.

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