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Fábulas

El viento del norte y el sol

El viento y el sol compiten para quitarle el abrigo a un viajero y descubren qué método resulta realmente eficaz.

4 a 8 años4 min de lecturaAmabilidad frente a imposición
Sol cálido y viento fuerte observando a un viajero que se quita el abrigo en un camino.

Fábula tradicional atribuida a Esopo

El viento del norte presumía de ser el más poderoso.

—Puedo doblar árboles y mover nubes.

El sol respondió:

—La fuerza no siempre demuestra quién puede lograr más.

Vieron a un viajero con un abrigo.

—Ganará quien consiga que se lo quite —propuso el viento.

Sopló con fuerza.

El viajero cerró el abrigo.

El viento sopló más. Levantó polvo y hojas.

El viajero apretó el cinturón y se cubrió la cabeza.

Cuanto más empujaba el viento, más se aferraba el hombre a su ropa.

Agotado, el viento se detuvo.

El sol apareció entre las nubes. No lanzó fuego ni obligó al viajero. Simplemente calentó el camino poco a poco.

El hombre relajó los hombros.

Después abrió el abrigo.

Finalmente se lo quitó y se sentó bajo un árbol.

—Ganaste —admitió el viento.

El sol no se burló.

—Tu fuerza es útil para mover molinos y llevar lluvia. Pero no todas las situaciones necesitan empuje.

El viento comenzó a observar. Descubrió que una brisa suave podía refrescar a los caminantes y ayudar a volar las semillas sin arrancar las ramas.

No dejó de ser poderoso.

Aprendió a elegir cómo usar su fuerza.

Desde entonces, antes de soplar con toda su energía, se preguntaba:

—¿Esta situación necesita presión o necesita espacio?

Y muchas veces descubría que una brisa amable podía llegar más lejos que una tormenta.

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