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Fábulas

El caballo y el asno

Un asno pide ayuda para cargar una parte de su peso, pero el caballo decide no involucrarse y termina enfrentando una carga mayor.

5 a 8 años5 min de lecturaAyuda mutua y empatía
Caballo ayudando a un asno cansado a transportar sacos por un camino rural.

Fábula tradicional atribuida a Esopo

Un caballo y un asno viajaban con su cuidador.

El asno llevaba varios sacos pesados. El caballo llevaba una manta ligera.

Después de una larga cuesta, el asno dijo:

—¿Podrías cargar uno de mis sacos? Me siento agotado.

El caballo miró su manta.

—No es mi carga.

Continuaron.

El asno volvió a pedir ayuda.

—Solo uno.

—Cada cual con lo suyo —respondió el caballo.

Poco después, el asno tropezó y cayó. No estaba herido de gravedad, pero no podía continuar cargando.

El cuidador repartió todos los sacos sobre el caballo y ayudó al asno a caminar sin peso.

El caballo avanzó con dificultad.

—Ahora llevo más de lo que me pidió.

El asno contestó:

—Si hubieras ayudado antes, ambos habríamos llegado mejor.

El caballo comprendió.

Al día siguiente, cuando el asno comenzó a cansarse, ofreció cargar un saco sin esperar a que lo suplicara. También organizaron descansos y ajustaron las correas.

El viaje resultó más fácil.

El caballo aprendió que ayudar no siempre significa asumir todo lo del otro. Puede ser compartir una parte, avisar que necesitamos descansar o buscar una solución juntos.

Desde entonces, cuando alguien decía “no es mi problema”, el caballo recordaba la cuesta.

Porque algunos problemas, si se ignoran, terminan subiéndose completos sobre nuestra espalda.

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