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Fábulas

El leñador honrado

Un leñador pierde su herramienta en el río y debe elegir entre una riqueza que no le pertenece y la verdad.

5 a 8 años5 min de lecturaHonestidad e integridad
Leñador junto a un río recibiendo su hacha sencilla mientras aparecen otras de oro y plata.

Fábula tradicional atribuida a Esopo

Mateo trabajaba como leñador y cuidaba mucho su única hacha.

Un día resbaló junto al río y el hacha cayó al agua profunda.

—Sin ella no puedo trabajar —lamentó.

Una figura luminosa apareció sobre el río y mostró un hacha de oro.

—¿Es esta?

Mateo la miró. Podría venderla y vivir cómodamente.

—No. La mía no era de oro.

La figura mostró una de plata.

—¿Esta?

—Tampoco.

Finalmente sacó un hacha sencilla de hierro.

—Esa sí es mía.

La figura sonrió.

—Por tu honestidad, puedes conservar las tres.

Mateo aceptó agradecido, pero llevó las hachas valiosas al consejo del pueblo para decidir cómo usarlas. Vendieron una y repararon el puente. La otra quedó guardada para emergencias.

Un vecino oyó la historia. Lanzó su propia hacha al río y fingió llorar.

Cuando apareció la figura con un hacha de oro, gritó:

—¡Esa es la mía!

La figura desapareció con el hacha dorada y también con la que él había arrojado.

El vecino tuvo que pedir prestada una herramienta y trabajar para reemplazarla.

Mateo no se burló. Le explicó:

—La honestidad no funciona como un truco para conseguir premios. Si dices la verdad solo porque esperas oro, no estás eligiendo la verdad.

El vecino entendió con el tiempo.

Mateo siguió usando su vieja hacha de hierro. Tenía marcas y un mango reparado, pero cada vez que la sostenía recordaba que una herramienta sencilla podía pesar menos que una mentira.

Y que dormir tranquilo valía más que cualquier hacha de oro.

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