En el pueblo de Claraluna vivía Nina, una niña que saludaba al Sol todas las mañanas. Le gustaba verlo encender los tejados, despertar a las flores y dibujar sombras largas junto a su ventana.
Una tarde, su abuelo le contó que muy pronto la Luna pasaría delante del Sol. Nina abrió mucho los ojos. Pensó que quizá el Sol estuviera cansado y quisiera esconderse detrás de una cortina enorme.
El día del eclipse, la familia preparó una merienda, tres círculos de papel y un lugar seguro para seguir el fenómeno sin mirar directamente al Sol. El abuelo puso el círculo amarillo, el gris y el azul en una fila sobre la mesa.
Cuando la luz de afuera empezó a cambiar, Nina sintió que el cielo estaba contando un secreto. El abuelo le explicó que el Sol seguía allí: la Luna solo estaba pasando delante y su sombra viajaba sobre una parte de la Tierra.
Nina movió lentamente el círculo gris entre el amarillo y el azul. Entonces imaginó a los tres astros haciendo una danza enorme, tranquila y precisa, aunque desde su mesa pareciera durar apenas un momento.
Después, cuando la luz regresó, dibujó tres escenas: antes, durante y después del eclipse. En cada una añadió un rostro distinto: curiosidad, asombro y alegría.
Desde aquel día, cada vez que Nina aprendía algo nuevo del cielo, recordaba las palabras de su abuelo: comprender algo no le quita magia; a veces la hace todavía más grande.
Para disfrutar en familia
Después del cuento
Preguntas de comprensión
- ¿Por qué Nina pensó que el Sol quería esconderse?
- ¿Qué explicó el abuelo cuando cambió la luz?
- ¿Qué representaban los tres círculos de papel?
- ¿Qué cosas del cielo te gustaría aprender?
Actividad para hacer juntos
Dibuja tres escenas: antes del eclipse, durante el eclipse y después del eclipse. Añade una emoción a cada escena y explica por qué la elegiste.
Una conversación que ayuda
Conversa sobre la diferencia entre observar con curiosidad y hacerlo con seguridad. Recuerden que nunca se debe mirar directamente al Sol sin protección específica.




