La cometa de Vera. Vera pensaba que su cometa era demasiado sencilla. Cuando el viento la levantó, todos admiraron cómo bailaba. Comprendió que no necesitaba parecerse a las demás para volar alto.
Dos mitades de una galleta. Tomás solo tenía una galleta. La partió y ofreció la mitad a Samira. La merienda fue pequeña, pero la amistad creció enorme.
El rugido de Leo. Leo hablaba muy bajito porque creía que sus ideas no importaban. Un día propuso cómo salvar la torre de bloques. Todos escucharon y la torre quedó firme. Desde entonces, Leo recordó que su voz también construye.
La capa invisible. Inés buscaba una capa de superheroína. Su abuelo le explicó que ayudar, pedir perdón y volver a intentarlo eran poderes invisibles. Inés decidió usarlos cada día.
El puente de colores. Amal y Julia querían el mismo lápiz azul. En vez de discutir, dibujaron juntas un puente usando todos los colores. Descubrieron que compartir podía crear algo nuevo.




