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Historias bíblicas

El hijo que regresó a casa

El hijo pródigo para niños: parábola de Jesús sobre decisiones, arrepentimiento, perdón y el amor que recibe a quien desea regresar.

6 a 10 años8 min de lecturaPerdón, arrepentimiento y amor familiar
Un padre abraza a su hijo que regresa por un camino mientras la casa familiar se ve al fondo.

Relato original basado en Lucas 15:11–32

Jesús contó la historia de un padre que tenía dos hijos.

El menor pidió recibir su parte de la herencia antes de tiempo. Quería marcharse y vivir sin que nadie le dijera qué hacer.

El padre le entregó los bienes, aunque aquella decisión seguramente le dolió.

El joven viajó lejos. Durante un tiempo gastó el dinero en fiestas, objetos y amistades que desaparecieron cuando ya no pudo pagar nada.

Después llegó una época de escasez. Sin recursos ni apoyo, terminó trabajando en condiciones muy difíciles y pasando hambre.

Entonces comenzó a pensar con claridad.

Recordó que en la casa de su padre incluso los trabajadores tenían alimento suficiente. Reconoció que había actuado mal contra Dios y contra su familia.

Decidió regresar. No preparó una excusa ni exigió recuperar su antiguo lugar. Pensaba pedir que lo aceptaran como trabajador.

Mientras todavía estaba lejos, su padre lo vio en el camino.

No esperó con los brazos cruzados para humillarlo. Corrió a su encuentro y lo abrazó.

El hijo comenzó a confesar su error. El padre escuchó, pero ordenó que prepararan ropa limpia y una celebración, porque su hijo había regresado vivo.

El hermano mayor se enfadó. Había permanecido trabajando y sintió que la fiesta era injusta.

El padre salió también a buscarlo.

Le recordó que siempre había estado con él y que todo lo de la casa formaba parte de su vida. Sin embargo, era correcto alegrarse porque su hermano perdido había regresado.

La parábola no dice que el daño no importara. El hijo reconoció su pecado y volvió con humildad. Tampoco presenta al hermano mayor como alguien sin sentimientos; el padre escuchó su enojo y lo invitó a comprender.

Jesús mostró así un amor que busca a los dos hijos: al que se marchó y al que permaneció cerca con el corazón lleno de resentimiento.

El perdón no convierte una mala decisión en algo bueno. Abre la posibilidad de reparar, reconstruir y comenzar de otra manera.

La puerta de la casa estaba abierta.

Pero cada hijo necesitaba decidir si entraría a la celebración con un corazón renovado.

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