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Clásicos

El gato con botas

Un joven recibe como herencia un gato sorprendentemente astuto que decide ayudarlo a cambiar su destino.

5 a 9 años7 min de lecturaIngenio, lealtad y honestidad
Gato elegante con botas originales hablando con un joven campesino junto a un camino.

Cuento de Charles Perrault

Cuando murió su padre, Tomás heredó un gato.

—Mis hermanos recibieron tierras y herramientas —dijo—. Yo recibí un animal que duerme sobre mis zapatos.

El gato abrió un ojo.

—Si me das unas botas y confías en mí, puedo ayudarte.

Tomás aceptó.

El gato era ingenioso. Llevó productos del campo al palacio y consiguió que el rey conociera el trabajo de Tomás.

Pero, en lugar de inventar títulos y riquezas, decidió presentar la verdad de forma inteligente.

—Mi dueño no es noble —explicó—, pero sabe cultivar, reparar molinos y tratar a las personas con respeto.

El rey quiso conocerlo.

Durante la visita, una tormenta dañó un puente. Tomás organizó a los vecinos, utilizó sus conocimientos y logró repararlo.

La princesa, que participaba en la administración del reino, quedó impresionada.

—Tu gato habla mucho —dijo—, pero tú sabes hacer.

Con el tiempo, Tomás recibió tierras para trabajar y oportunidades para estudiar. El gato continuó ayudándolo a presentarse con confianza.

No necesitó convertirlo en otra persona.

Solo ayudó a que los demás vieran capacidades que antes pasaban desapercibidas.

Tomás y la princesa se hicieron amigos y luego compañeros de vida y trabajo.

El gato obtuvo una habitación con cojines, aunque siguió durmiendo sobre las botas de Tomás.

Había aprendido que la astucia puede abrir una puerta, pero solo el carácter y el trabajo permiten permanecer al otro lado.

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