Samuel, el niño que escuchó a Dios

Samuel vivía en el templo, ayudando al sacerdote Elí. Cada día barría, cuidaba las lámparas y escuchaba las historias de Dios. Una noche, cuando el silencio lo abrazaba todo, Samuel escuchó su nombre: —“¡Samuel!” El niño se levantó rápido y corrió donde Eli: —“Aquí estoy, ¿me llamaste?” Pero Elí le respondió con una sonrisa somnolienta: —“No, hijo, vuelve a dormir”. Esto pasó tres veces, hasta que Elí comprendió: era Dios quien lo llamaba. Entonces le dijo: —“La próxima vez, responde: ‘Habla, Señor, tu siervo escucha’”. Samuel lo hizo, y desde ese momento, su corazón de niño se convirtió en oído atento a la voz de Dios.
moraleja :Dios también habla a los niños, y ellos pueden ser sus mensajeros.
Fin
