Moisés y la zarza ardiente

Moisés cuidaba ovejas en el desierto cuando vio algo sorprendente: una zarza ardía en fuego, pero no se consumía. Se acercó curioso, y de repente escuchó una voz: —Moisés, Moisés. Él respondió: —Aquí estoy. Dios le dijo: —Yo soy el Dios de tus padres. Te envío a Egipto para liberar a mi pueblo de la esclavitud. Moisés tuvo miedo. —Señor, yo no sé hablar bien… ¿y si no me creen? Dios le aseguró: —Yo estaré contigo. Yo pondré las palabras en tu boca. Con esa promesa, Moisés regresó a Egipto. Aunque enfrentó dificultades y al faraón orgulloso, Dios lo usó para hacer milagros y guiar a Israel hacia la libertad.
moraleja :Dios nos llama con un propósito especial y nos da la fuerza que necesitamos para cumplirlo.
Fin
