Martín y la Canica Pérdida

Martín estaba jugando en el patio de la escuela cuando, entre la hierba, vio brillar algo redondo y azul. Era una canica hermosa, con destellos de colores como un pequeño planeta. Se la guardó en el bolsillo con una gran sonrisa. De pronto, escuchó a su amigo Daniel llorar: —“¡No encuentro mi canica favorita! Era azul y la tenía desde que mi papá me la regaló…” El corazón de Martín se encogió. Podría quedarse con ella y nadie lo sabría, pero al ver a su amigo triste, pensó en cómo se sentiría él si alguien le quitara algo tan especial. Respiró profundo, sacó la canica y se la entregó: —“Daniel, creo que esto es tuyo”. Daniel lo abrazó con fuerza: —“¡Gracias! Eres el mejor amigo del mundo”. Martín caminó a casa con el corazón ligero, sabiendo que había hecho lo correcto.
moraleja :Ser honesto es regalar paz y confianza a los demás y a uno mismo.
Fin
