Lucas y la Caja de los Miedos

Lucas tenía una caja debajo de su cama. No era una caja común, no guardaba juguetes ni carritos… ¡guardaba miedos! Cada noche, cuando las luces se apagaban, Lucas imaginaba sombras que parecían monstruos y ruidos que parecían pasos. Entonces corría a meter todos esos miedos dentro de la caja. Una noche, escuchó una vocecita desde adentro: —“Lucas… ¿por qué nos encierras siempre?” Asustado, se tapó con la cobija, pero la voz continuó: —“No somos tan grandes como piensas. Si nos miras, verás que somos más pequeños de lo que crees”. Con valentía, Lucas abrió un poquito la caja. ¡Qué sorpresa! Dentro no había monstruos terribles, sino unos bichitos temblorosos y pequeñitos. —“¿Ustedes son mis miedos?”, preguntó con asombro. —“Sí —respondieron—. Crecemos cuando nos escondes, pero nos hacemos chiquitos cuando nos hablas”. Desde esa noche, Lucas comenzó a contarle a su mamá y a su papá lo que lo asustaba. Poco a poco, los miedos se encogieron tanto que ya no necesitó la caja.
moraleja :Hablar de tus miedos los vuelve más pequeños. Cuando los compartes con alguien que te quiere, los monstruos se transforman en bichitos inofensivos.
Fin
