Leo y el Bosque del Silencio

Leo era un niño callado. En la escuela, casi nunca hablaba, y sus compañeros pensaban que no tenía nada qué decir. Eso lo ponía triste. Un día, en una excursión, se perdió en un bosque. El bosque era muy silencioso, como él. De pronto, los árboles comenzaron a susurrar: —“Hola, Leo. Aquí el silencio también habla”. Leo se sentó bajo un árbol y escuchó. Descubrió que el viento tenía una canción, las hojas contaban historias y los pájaros le respondían aunque él no hablara. El bosque le enseñó: —“Tu voz no necesita ser fuerte para ser importante. Tus palabras, aunque suaves, son como semillas: pequeñas, pero hacen crecer flores”. Cuando regresó con sus compañeros, Leo se animó a contar lo que había escuchado. Todos lo escucharon con atención. Desde ese día, Leo ya no dudó en hablar, porque entendió que su voz también tenía un lugar en el mundo.
moraleja :No importa si tu voz es suave, lo que dices siempre tiene valor. Hablar es sembrar en el corazón de otros.
Fin
