Isaac, el niño de la promesa

Abraham y Sara soñaban con un hijo, pero los años pasaban. Cuando parecía imposible, Dios les dio a Isaac. Sara reía de alegría, y Abraham agradecía cada día la promesa cumplida. Isaac creció como un niño alegre, juguetón y lleno de vida, prueba viviente de que nada es imposible para Dios. El pueblo veía en él la fidelidad del Señor, porque aún cuando las fuerzas humanas fallan, las promesas de Dios siempre se cumplen en el momento perfecto.
moraleja :Dios nunca olvida sus promesas; aunque tarde, siempre cumple lo que ha dicho.
Fin
