El Puente Invisible

Diego se sentía solo en la escuela. Miraba a los demás niños jugar, pero no sabía cómo acercarse. Era como si estuviera en una isla, apartado del resto. Esa noche soñó que estaba en la orilla del mar. A lo lejos, vio otra isla llena de risas y juegos. Quiso llegar, pero no había camino. Entonces, ocurrió algo mágico: apareció un puente invisible que solo se hacía visible cuando Diego sonreía o levantaba la mano para saludar. Al despertar, recordó el sueño como si fuera una señal. En el recreo, reunió valor, se acercó a los niños y con una sonrisa preguntó: —“¿Puedo jugar con ustedes?” De inmediato, el puente volvió a aparecer, no en el sueño, sino en la vida real. Sus nuevos amigos lo recibieron con alegría, y desde ese día, Diego ya no se sintió solo en su isla.
moraleja :A veces, un gesto pequeño como una sonrisa o un saludo puede abrirnos el camino hacia nuevas amistades.
Fin
