El hijo pródigo

Un joven pidió a su padre su herencia y se fue lejos. Allí gastó todo en fiestas y cosas que no le hacían bien. Cuando ya no tenía nada, pasó hambre y trabajó cuidando cerdos. Recordó entonces a su padre y dijo: —Regresaré, aunque sea como un sirviente. Pero cuando todavía estaba lejos, el padre lo vio y corrió hacia él. Lo abrazó con lágrimas y ordenó que le pusieran un vestido nuevo y un anillo. Celebraron con un banquete, porque su hijo había regresado.
moraleja :No importa cuánto nos alejemos, Dios siempre nos espera con los brazos abiertos.
Fin
