El Cofre de la Gratitud

Cada noche, Nicolás encontraba un pequeño cofrecito al pie de su cama. Siempre lo abría con ilusión, pero al mirarlo por dentro estaba vacío. Sin embargo, descubrió que cuando metía dentro algo bueno de su día —una risa con sus amigos, un juego divertido, un abrazo de mamá— el cofre comenzaba a brillar suavemente. Al principio pensó que era solo un juego secreto. Pero pronto notó algo especial: cada vez que agradecía y guardaba un recuerdo bonito, su corazón se sentía más ligero, como si pesara menos. Pasaron los días y el cofrecito se llenó de tantos momentos felices que ya no podía cerrarse. Una noche, mientras dormía, el cofre brilló con tanta fuerza que se elevó despacito hasta el cielo y se transformó en una estrella luminosa. Desde entonces, esa estrella acompañaba a Nicolás en sus sueños, recordándole que lo bueno, aunque parezca pequeño, siempre tiene la fuerza de iluminar el camino.
moraleja :Cada gesto de gratitud enciende una luz en nuestro corazón y en el mundo.
Fin
