Andrés y el Balón Compartido

Andrés había recibido un balón nuevo, brillante y rojo, que olía a caucho recién salido de la tienda. En el parque, lo hacía rebotar orgulloso, mientras los demás niños lo miraban desde lejos. Podía jugar solo, pero no era lo mismo. Entonces pensó: “¿Y si los invito? El balón no se gastará por compartirlo, pero la alegría sí crecerá”. Con voz firme dijo: —“¡Eh, vengan, hagamos equipos!” Al instante, todos corrieron a unirse. Hubo risas, goles y abrazos. Andrés se dio cuenta de que aquel balón brillaba más cuando rodaba entre muchos pies y no solo bajo los suyos.
moraleja :Compartir multiplica la felicidad.
Fin
