El cuadernillo puede ser un puente entre lo vivido en el colegio y la conversación en casa. Cada página propone una forma de expresarse: dibujar, señalar, ordenar, colorear o dictar palabras.
Nueve páginas y su propósito
- Así soy yo: autorretrato y nombre escrito o dictado.
- Mis emociones: elegir una expresión y contar qué ocurrió.
- Mi mochila: reconocer objetos cotidianos.
- Mi rutina: ordenar cuatro momentos del día.
- Trazos: recorrer caminos sin exigir perfección.
- Mi salón: dibujar un lugar que recuerde.
- Mis compañeros: registrar nombres o juegos.
- Mi recuerdo: conservar el momento más significativo.
- Diploma: celebrar haber vivido una experiencia nueva.
Cómo repartirlo durante la adaptación
Antes de clases pueden preparar la portada. Después del primer día elige una página relacionada con lo que quiera contar y guarda las demás para jornadas posteriores. Así acompaña la adaptación y no se convierte en tarea acumulada.
Si todavía no escribe o no quiere dibujar
Permite responder señalando, pegando una marca o dictando. Escribe sus palabras sin corregir la historia. También puede elegir colores o una pegatina para representar una emoción.
Preguntas que abren conversación
- ¿Qué fue lo primero que viste al entrar?
- ¿Hubo algo que te hizo sentir tranquilo?
- ¿Qué juego te gustaría repetir?
- ¿Qué parte fue difícil y quién te ayudó?
Materiales y acompañamiento
Usa materiales lavables apropiados para la edad. Si unes hojas con grapas, perforaciones o cordones, esa preparación corresponde al adulto. Permite pausas cuando pierda interés.



